El recién coronado monarca de Reino Unido, Carlos III, es uno de los pocos que no practican la masonería

[av_dropcap1]L[/av_dropcap1]a noticia ha generado cierto revuelo por lo atípico de la situación.

A diferencia de lo que ocurre en los países de tradición católica, en el mundo protestante la pertenencia a la masonería es la mejor tarjeta de presentación para una persona.

Los orígenes de la Gran Logia de Inglaterra se remontan a 1717, matriz de todas las logias del mundo

Durante estos tres siglos de historia, han sido pocos los reyes británicos que no han sido masones.

No se pueden pasar por alto los cargos políticos que también han lucido mandil, entre los que figuran nombres tan relevantes como Winston Churchill.

Aunque a Carlos III le ofrecieron ser masón a los 18 años, declinó la oferta «ante la estupefacción del duque de Edimburgo».

INVESTIGACIÓN DE JAVIER SIERRA

Al menos, así se desprende de las investigaciones del escritor Javier Sierra y que han sido publicadas en múltiples medios de comunicación españoles.

El rey también ha decidido burlar la mala suerte que supone haber elegido Carlos III como nombre, ya que los dos anteriores no tuvieron buen destino.

A pesar de que la ceremonia de coronación tuvo lugar el sábado 6 de mayo, las celebraciones se extendieron hasta el lunes 8, declarado festivo nacional.

REYES MASONES

Es de dominio público que muchos reyes de Inglaterra han sido miembros de la masonería.

Uno de los primeros que se sabe que ingresó en la orden fue Jorge IV, quien se convirtió en Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra en 1813.

Eduardo VII, Jorge VI y Eduardo VIII, entre otros, fueron algunos otros reyes que también siguieron los designios de Hiram Abif.

Jorge VI, con la indumentaria masónica.
DESAPEGO IMPROPIO

Jorge VI, rey entre 1936 y 1952, llegó a escribir que «la francomasonería ha sido una de las influencias más importantes de mi vida».

Igualmente, se ha especulado con nombres como los de Jaime I y Carlos II, quienes, al parecer, fueron miembros de la masonería, aunque no hay evidencia concluyente.

Así las cosas, se ha generado cierta controversia en torno a la relación entre el rey Carlos III  y la masonería.

Su peculiar desapego hacia los hijos de la viuda resulta impropia entre los de su condición y es la comidilla de la masonería regular.

Jorge IV fue Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra.
DESTACADA INFLUENCIA

La masonería ha tenido una influencia significativa en la historia de Inglaterra

La historia de la orden se remonta al siglo XVII. Desde entonces ha sido una parte importante de la cultura y la sociedad británica.

Tanto es así, que ha sido responsable de la creación de muchas de las instituciones y organizaciones más importantes del país.

Algunos de los casos más conocidos son la Real Sociedad Geográfica, la Royal Society, la Universidad de Londres y la Real Academia de las Artes.

También ha tenido mucha influencia en la política y el gobierno británico, con muchos miembros de la masonería que han ocupado cargos públicos de alto nivel.

Winston Churchill, célebre presidente de Gran Bretaña y masón.

La masonería, por tanto, ha tenido gran influencia política y legislativa en Gran Bretaña, especialmente en su época de mayor esplendor imperial, entre los años 1733 y 1923.

ABULTADA LISTA

La nómina de autoridades es inmensa e incluye reyes, políticos, exploradores, científicos, escritores e incluso deportistas.

Su tradición puede conducir a una revisión de casi 200 años de la historia británica.

Este hecho pone de relieve el grado de influencia de los francmasones en los escalones más altos de la sociedad.

Carlos III rompe con una tradición de su dinastía.

Hay que citar nombres como los de Arthur Wellesley (I duque de Wellington), Ernest Shackleton, Alexander Fleming, Arthur Conan Doyle, Rudyard Kipling y Oscar Wilde, entre otros muchos, para entender su apego a la sociedad británica.

Actualmente, la UGLE cuenta con 270.000 miembros y su Gran Maestro es el Duque de Kent, Eduardo, a la sazón primo de la recientemente fallecida reina Isabel II y nieto de Jorge V.

La relación de Gran Bretaña con la masonería es mucho más natural que en otros países europeos, hasta el punto de ser la mejor carta de presentación para una persona.

Carlos III ha roto una tradición y a día de hoy, todos los analistas se pregunta el por qué y sus consecuencias.