Protestantismo y masonería

Estatua de Martin Lutero a la puerta de una iglesia.

Octavio Hermoso Perez. Maestro Masón REAA. Alicante. 2021. Parte 1.

A).- DE LOS INSTINTOS

Entre ellos el instinto de supervivencia animal. Ese es uno de los principales actores en nuestra existencia-convivencia. Concebido como ley universal, el instinto de supervivencia no se encuentra constreñido a un solo aspecto de nuestra existencia por ejemplo: el vital.  “…Afecta a todos los ámbitos de la realidad, desde la política hasta la sociedad, pasando por las ideas e incluso los objetos” en palabras del autor Ubay Serra.

En nuestro artículo, vamos a ceñirnos a los efectos de este instinto en nuestra especie, la humana. Forjador de nuestra historia evolutiva. Colaborador en nuestro devenir. Garante de nuestro futuro venidero.

Y como el término instinto, proviene del término latino “instinctus", que deriva de instinguer y significa incitar, partiré, por el objeto tratado en este artículo, de los romanos es decir, la llamada civilización romana. Su poderosa huella en occidente y oriente.

Con el hundimiento de la civilización romana, toda la unión cultural, social y política, auténtico crisol identitario, que había supuesto la uniformidad romana entre las diferentes naciones conquistadas; roto y dividido el imperio que había procurado a un extenso territorio la llamada “pax romana” otrora tiempos de estabilidad y tranquilidad, sucedieron sucesivos períodos de temor, de inseguridad vital, un colapso –agotamiento y muerte de una civilización- que desembocó finalmente en conflictos armados y guerras. Un caos socio-político y económico en suma, que abocaría a un futuro incierto a las naciones. Tenían ante sí un camino que emprender sin dirección ni propósito. Terreno abonado para los propietarios terratenientes.

Un agente socio-político nuevo había entrado a jugar en el tablero del devenir de la humanidad. La otrora poderosa iglesia católica. Fundada durante el siglo I d.c., había aprehendido la estructura administrativa romana, captando y sabiendo utilizar los intereses y beneficios que procuran, en suma, la influencia y poder. Mucha psicología y mano dura. Antes que el propio Newton recogiera como su primera ley del movimiento, la Ley de la Inercia, ya la practicaba la Iglesia Católica en su funcionamiento, desarrollo y expansión. Supo recoger la fuerza de los oprimidos  encauzar el ánimo de los pobres y menesterosos pues les esperaba una vida mejor, a la vez atraer a los ricos y poderosos mediante alianzas, reparto de poder…  si bien esta política nunca ha estado exenta de conflictos, como la historia nos ha constatado –interesante la obra de José Antonio Crespo Mendoza: “El legado de Jehová”. En definitiva, trajo durante la edad media y siglos venideros unos nuevos aires de esperanza en esa deprimida humanidad. Había sabido conjugar y enchufar el poder divino con el terrenal: entre naciones, entre reyes y súbditos, entre ricos y pobres…todos podían alcanzar el poder divino a través de sus sacramentos. Un sistema de transmisión de poder: cultural, económico, social… vertical, de única y exclusiva intercesión -sucesión apostólica- entre Dios-Iglesia (sacerdote)-creyente. Un modo de vivir y sentir que no admitía ni precisaba demás interlocutores. Pero tanto poder acumulado tanto territorio administrado hizo surgir pronto las hostilidades y divergencias entre papado y dinastías. Se produce el Cisma de Occidente (entre los años 1378 y 1417). De nuevo encontramos la eterna combinación del instinto de supervivencia con el principio de la inercia.

Y así, hasta Martín Lutero (1517) –el primer descubridor de la subjetividad, como le definió Karl Jaspers- provocando un nuevo Cisma con la Iglesia Católica debido al planteamiento de su reforma, sus famosas 95 tesis que clavó en la puerta de catedral de Wittenberg, donde entre otras divisas hizo desaparecer esta línea neural donde la función del sacerdote es prescindible, pudiendo ser transmitida a cualquier creyente. Cualquier individuo puede y debe dirigirse a Dios directamente a través de la oración.

Otro instinto, el vital, había procurado al monje agustino las ideas de pensamiento novedosas y transgresoras que supuso la reforma protestante. Y es que según la historia Lutero concibió sus ideas sentado sobre un retrete haciendo sus necesidades fisiológicas.

Volvemos a entrar en guerras, nunca las hemos dejado de lado, esta vez llamadas Guerras de Religión. Luchas fratricidas, conflictos, rivalidades: entre campesinos y nobles, súbditos contra reyes, nobles contra monarcas, reyes contra papas, intelectuales contra intelectuales…así desde 1524 hasta aproximadamente 1697.

Algunos autores han señalado la importancia de esta Reforma y la han situado como antecedente necesario de la Ilustración ya que durante esta época aparece la imprenta, la world wide web del momento.

Para los masones, un pastor presbiteriano –protestante- James Anderson junto al filósofo francés Jean Theophile Desagulliers –hijo de un pastor protestante-, fueron los redactores de la Constitución de los francmasones en 1723.

B).- DE LA ILUSTRACION AL LIBERALISMO

Tras la tempestad aparece la calma y tras mucho derramamiento de sangre por fin, pudo vislumbrarse en algunas naciones un pacífico contrapeso inter partes, dejando a un lado las disputas y enfrentamientos. Sostenibilidad basada y reforzada en un dialogo social. En poder contrastar diferentes ideas políticas buscando el acomodo, el acuerdo, para una mejor existencia social. La Ilustración fue un movimiento cultural, filosófico, económico y político que acogió novedosas ideas que pretendían acabar con los principios de la monarquía absoluta y la sociedad estamental (https://es.slideshare.net/Garbigarnet/la-ilustracion-y-el-liberalismo).

Surge en este caldo de cultivo la ideología liberal en el siglo XVII entre los círculos intelectuales ingleses. Ahí tenemos a los “Niveladores” (Levellers) que surgidos de los enfrentamientos entre el monarca Carlos I de Inglaterra y Escocia y el Parlamento originan un conflicto civil el 22 de agosto de 1642 conflicto en el que interviene el contradictorio Oliver Cromwell, un terrateniente de clase media que llegó a acumular más poder que el propio rey- llegando a comandar el Nuevo Ejército Modelo (New Model Army) para defender la causa del Parlamento. Esta considerado en algunos documentos como el primer cuerpo significativo con pensamiento protodemocratico. Y,  es en este punto, en el que deseamos hacer un alto.

Disponemos de una nueva línea de pensamiento, a la inglesa, en vigor y alza. Donde la sociabilidad se establece en las ciudades. Se puede hablar y criticar sin avasallar ni retar en duelo al final de la discusión. Surge el debate y la exposición de ideas tanto en sociedades científicas como en tabernas, en cafés literarios o en salones nobiliarios.

Con la Ilustración, « la sociedad » deja de designar exclusivamente la compañía o asociación de los particulares para hacer referencia a una comunidad amplia y durable, de agrupación natural o pactada, que comienza a postularse como el terreno de la existencia humana (en su trabajo: “La sociabilidad y la historia política” de Pilar González Bernaldo de Quirós) Destaca el filósofo empírico y médico John Locke, considerado como uno de los padres del liberalismo en su concepción clásica. Corre el año de 1690 fecha en la que publica su obra “Dos ensayos sobre el gobierno civil”. Su obra influyó definitivamente en los pensadores franceses de la Ilustración de la misma manera que sobre los revolucionarios estadounidenses.Y todos ellos en los españoles, ¡faltaría más!

C).- Y EN ESPAÑA?

Por citar a algunos de los protagonistas:

.- José Agustín Ibáñez de Renteria ilustrado, seguidor de Montesquieu, que en su segundo discurso pronunciado como miembro que era de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (“La RSBAP nació impulsado principalmente por tres personajes históricos extraordinarios, de esos que en el País Vasco aparecen para impulsar movimientos de progreso, en este caso el llamado “Triunvirato de Azkoitia” estaba formado por Xavier María de Munibe e Idiáquez, conde de Peñaflorida, José María de Eguia, marqués de Narros, y Manuel Ignacio Altuna. Era el año de 1765. Los tres eran francmasones”, -https://auzolan.org.es/web/la-real-sociedad-bascongada-de-amigos-del-pais-y-los-inicios-de-la-ilustracion-en-el-pais-vasco/-) discurso titulado: “Reflexiones sobre las formas de gobierno”  editado en Madrid en el año de 1790, constituyó una de las semillas de esos nuevos postulados que corría por los círculos de pensamiento español llamado liberalismo.

.- También tenemos al masón Valentín de Foronda (“Estudios de derecho penal de Javier Alvarado Planas”) en sus Cartas sobre varias materias políticas, Santiago, 1811, Ligeras observaciones sobre el proyecto de Nueva Constitución, La Coruña, 1811, denuncia una constitución, la de Cádiz promulgada en 1812, que no especifica claramente los derechos individuales, otorga excesivos poderes al rey y no separa los espacios político y religioso.

.- Otro precursor del constitucionalismo en España es León de Arroyal 1755-1813 que a finales del siglo XVIII esboza un proyecto de Constitución a través de siete cartas donde: “…se ataca el consuetudinarismo legal español antiguo que anquilosa e impide cualquier progreso y defiende una reforma legislativa radical (“feliz revolución") y la creación de una constitución que con el poder de las leyes límite el poder del rey y fomente la igualdad y la libertad económica. Se da, pues, el paso desde la petición de libertades económicas a la petición de libertades políticas en forma de una Constitución: la Ilustración se transforma en Liberalismo. Una constitución que se funde en la ley natural del pacto social… La Monarquía constitucional es su modelo, que propone en las tres últimas cartas: la soberanía debe residir en la nación y el monarca actúa como su primer magistrado, quedando sometido al poder judicial, pues la constitución debe consagrar la división de poderes propuesta por Montesquieu”(https://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_de_Arroyal#cite_note-FOOTNOTEArtola1982412-1)

Juan Amor de Soria 1659-1748 que expuso en su obra llamada: “Enfermedad crónica de los reinos de España la discordia y antipatía entre Castilla y Aragón” en la que enlaza la doctrina austracista, en oposición al absolutismo representado por los Borbones, con el pensamiento español del siglo XVIII que culminará en las Cortes de Cádiz.

.- Antonio Alcala Galiano (1789-1865) masón, formaba parte de una tertulia en la que leían y debatían libros de Voltaire, Rousseau, Bentham, Destutt de Tracy y Cabanis.

.- Agustín José Arguelles Álvarez (1776-1844) masón, participó activamente en la redacción de la primera constitución española, destacando por sus intentos de abolición de la esclavitud y por su oposición al tormento como prueba judicial, defendió la soberanía nacional y el reconocimiento de los derechos individuales: libertad de imprenta, abolición del tormento, inviolabilidad de la correspondencia, inviolabilidad de domicilio, igualdad jurídica y castigo para la trata de esclavos (http://dbe.rah.es/biografias/7880/agustin-jose-arguelles-alvarez).

.- Juan Bautista Mariano Picornell y Gomila (1759 -1825), considerado masón, encabezó la conspiración de San Blas el 3 de febrero de 1796,conspiración política que se produjo durante el reinado de Carlos IV. Fue un movimiento encaminado a difundir las ideas republicanas de la Ilustración. Como traductor, Picornell pasará a la historia por su traducción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que apareció con la Constitución francesa de 1793.

Continuará…..

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