Arte

A falta de otro nombre que designe este altorrelieve de uno de los edificios modernistas granadinos, podemos denominarlo así, Angelote del progreso o de la industria. Sobre uno de los balcones centrales de un edificio modernista granadino, erigido a finales del siglo XIX se divisa un angelote, rollizo como todo angelote que se precie, sentado y un poco reclinado hacia atrás, que sostiene con su mano diestra un compás con el que traza una circunferencia sobre un pliego de papel o pergamino. A la derecha encontramos un conjunto alegórico bastante extenso de lo que podríamos suponer alegoría del progreso técnico, puesto que incluye entre los diferentes útiles una rueda dentada vista de perfil y un yunque, símbolos ambos muy utilizados en el siglo XIX para representar la fuerza del trabajo y de la industria. Pero junto a ella las otras herramientas son sumamente interesantes: una plomada antigua que se apoya sobre el yunque, un mazo, una pala; algo parecido a una regla o escuadra se vislumbra tras el tapiz de hojas de acanto, laurel y quien sabe si de acacia. A la izquierda del ángel, un atado de lo que parecen dos clavos y un cincel y la cabeza de otro mazo visto de frente, tapan un triángulo equilátero, lo que es llamado delta en muchos ritos masónico.
La francmasonería española del siglo XIX y principios del XX estuvo muy ligada a la idea del progreso de la humanidad, tanto o más que a la del progreso individual de los masones. Fruto de esta visión masónica progresista puede ser el angelote del que nos ocupamos ahora. El infante simboliza la inocencia y, por tanto, significa la pureza de las intenciones. El ángel del progreso industrial está desde siempre planeando -en el doble sentido de la expresión- sobre la historia de la humanidad, por eso su diseño o su plan se va materializando a través de los tiempos por medio de las diferentes herramientas con las que el hombre trabaja. Es algo connatural con el ser humano, de ahí la concurrencia de las herramientas y de los símbolos vegetales. Lo curioso es que tanto la escuadra o regla como el triángulo o delta, se ocultan tras la ingente cantidad de útiles y de ramas y hojas. Esa ocultación, ¿se debe a la intención del escultor de mantener en secreto tales símbolos, o significa algo más? Podríamos aventurar una interpretación muy consonante con el espíritu positivista de la época, que latía en la sociedad y en la propia masonería hispana. Podríamos suponer entonces que la masonería era vista como el instrumento espiritual por medio del cual el ángel del progreso planea desde siempre en la historia. Lo oculto parece entonces empujar el prefijado devenir y el destino tecnológico de los hombres.

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